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Sembrando vida en las ruinas de Afganistán

Después del Talibán, los lugareños están resueltos a reconstruir las alguna vez fecundas llanuras

12/18/01

Por GREGG JONES / The Dallas Morning News

QALAI QAZI, Afganistán – No hubo nada improvisado en la forma en que el Talibán destruyó Qalai Qazi.

A las 110 familias del pueblo les dieron 30 minutos para salir, con sólo la ropa que llevaban puesta. Después destruyeron las exuberantes huertas y viñedos y usaron granadas y máquinas excavadoras para desactivar el antiguo sistema de irrigación. Y más tarde derribaron las bardas de ladrillo de los jardines y los muros de las casas con buldózeres y tanques, relatan residentes de ese pueblo.

"En ese entonces, las uvas ya estaban listas para cosechar", dijo Mohammed Hanif, agricultor de Qalai Qazi. "Y ni siquiera se nos permitió recolectar nuestros suministros alimenticios de las casas. Ellos se apropiaron de todas nuestras pertenencias".

Tres años después, todo lo que queda son escombros y la apariencia fantasmagórica de lo que alguna vez fuera un pueblo bullicioso – pedazos de vasijas de barro, un zapato de mujer, un cuadro oxidado de bicicleta, las vigas carbonizadas de las casas quemadas, la cinta de un cassette, esparcidos como confeti en el afán del Talibán por prohibir la música.

Ahora, después del colapso de éste radical régimen islámico, reconstruir poblados como Qalai Qazi es una de las principales prioridades de las autoridades de la ONU, grupos de ayuda y el nuevo gobierno interino que ya está listo para entrará en funciones el 22 de diciembre en Afganistán.

El trabajo será descomunal. En una política que fue cruel para la tierra y que dejó en ruinas el fecundo corazón agrícola de Afganistán, el patrón de destrucción del Talibán en Qalai Qazi fue repetido cientos de veces en las fértiles llanuras del norte de Kabul, la capital afgana. Reconstruir los poblados y las ciudades de Shamali - y regresar a los residentes desplazados a sus casas - es crucial para reconstruir la economía rural, aseguran expertos.

"Eso es lo principal, hacer que vuelva a funcionar la económica rural", opinó Paul Barker, Director de CARE en Afganistán, institución de caridad con sede en Atlanta, Georgia, que desempeña un papel activo en los esfuerzos de reconstrucción.

En todo Afganistán, país de 22 millones de habitantes, hay un estimado de 1.4 millones de "personas desplazadas internamente desplazadas" - personas obligadas a abandonar sus casas debido a los últimos 23 años de revueltas políticas y guerras. También se calcula que hay 4 millones de refugiados afganos en los vecinos países de Pakistán e Irán.

El Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU, ACRONU, está evaluando las necesidades de los desplazados que se encuentran dentro del país y discutiendo el posible programa para su retorno. Sin embargo, los regresos asistidos no podrá iniciarse hasta que se retiren las minas y haya seguridad para que las familias desplazadas regresen a casa, informa Felipe Camargo, Coordinador de Emergencia para la región central de Afganistán del ACRONU que incluye la planicie de Shamali.

También se deben cumplir otras necesidades primero, incluyendo el suministro de agua seguro, vivienda, salud y necesidades educativas, sanidad y lo esencial para la reactivación de la agricultura, él afirma.

El grupo más grande de desplazados afganos es el de los exresidentes de la llanura de Shamali - por lo menos 175 mil personas, según cálculos del Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU, o varios cientos de miles, según CARE.

El antiguo complejo de la embajada soviética en Kabul está atestado con más de 25 mil refugiados de la llanura de Shamali. CARE les proporciona agua potable, pero no hay suficiente comida, dicen los desplazados de Shamali.

El complejo está lleno de personas, ovejas, vacas, cabras y asnos. Familias muy grandes viven abarrotadas en pequeños apartamentos con corrientes de aire. La sanidad es pésima y los niños sucios vagan en medio de las piscinas llenas de agua fétida y excremento de animales.

Dadas las condiciones de vida, algunos refugiados de Shamali están regresando a sus casa por su cuenta - en ocasiones, con resultados desastrosos.

Después de vivir como refugiado en el valle de Panjshir durante los últimos cuatro años, Said ul-Haq, de 19 años, no pudo esperar la primavera para regresar a ver su casa en un pueblo de Shamali ubicado a lo largo de las que antes eran líneas de combate del Talibán cerca de Bagram. Cuando iba de regreso el otro día, pisó una mina que le explotó la pierna derecha.

"Estaba ansioso por ver mi casa y me sucedió esto", dijo, recostado en pabellón de hospital casi lleno de víctimas de minas, muchos de la llanura de Shamali. "Vi mi casa, pero todos los cuartos, excepto uno, estaban destruidos. [La llanura de Shamali] era muy hermosa antes, pero ahora está completamente destruida".

De hecho, antes de que los soviéticos invadieran Afganistán en 1979, la llanura era símbolo de todo lo que era bueno en Afganistán. Sus fértiles campos de trigo alimentaban a la nación. Sus exuberantes viñedos y huertos eran un idílico escenario para los días de campo y reuniones familiares.

Pero después de 10 años de guerra entre el ejército soviético y las guerrillas del mujahedeen, y otra década de guerra civil entre facciones afganas, la planicie está llena de ciudades y pueblos fantasma, con restos oxidados de tanques y vehículos blindados soviéticos y los caminos llenos de señales que dicen: "¡Cuidado con las minas a los costados del camino!"

Se están llevando a cabo esfuerzos coordinados por la ONU para limpiar la llanura de las mortíferas minas y la artillería que no ha sido revisada.

Sin embargo, con la llegada del invierno, tanto hombres como niños desesperados están regresando a Shamali para peinar los inseguros campos y pueblos en busca de leña.

© 2001 The Dallas Morning News



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