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Venta de cuerpos del Talibán les generaba ganancias a los rebeldesHistorias de soldados sobre saqueos y drogadicción ahora muestran el lado sórdido del ejército en Kabul 12/17/01Por GREGG JONES / The Dallas Morning News KABUL, Afganistán - No es la pérdida de su pierna izquierda lo que le preocupa a Said Akbar cuando habla sobre el paso en falso que dio en un campo de batalla al norte de Kabul en septiembre. Es el dinero que perdió cuando su negocio colateral de vender cuerpos de soldados del Talibán fue abruptamente interrumpido por una mina terrestre. Akbar, un soldado de 24 años del heterogéneo ejército que ahora ocupa Kabul, dice que su accidente le costó al menos 700 dólares - el monto mínimo que el Talibán le hubiera pagado por el cuerpo que se estaba apresurando a reclamar cuando piso una mina. Según Akbar, él vendió unos 20 cuerpos del Talibán durante los últimos años a lo largo de las líneas del frente, por un monto máximo de 1 500 dólares cada uno. Una práctica común entre los pobremente pagados y poco disciplinados soldados de la Alianza del Norte, una que él y muchos otros de sus camaradas utilizaron para financiar sus hábitos por las drogas y el juego, dijo Akbar. Su rara historia, sobre cómo él y sus compañeros vendían los cuerpos de los soldados enemigos, consumían drogas y sistemáticamente saqueaban casas y negocios, revela el sórdido aspecto de un ejército que ahora controla la capital afgana mientras que un gobierno interino se prepara para asumir el poder el próximo 22 de diciembre. "Algunos soldados están temerosos o avergonzados de hablar sobre lo que han hecho, pero yo no", dijo Akbar el jueves mientras practicaba caminar con un pierna protésica en el Centro Ortopédico Internacional de la Cruz Roja de Kabul. No es claro si las acciones que Akbar describe son comunes en el ejército de la Alianza del Norte, especialmente dentro de la facción que ahora controla Kabul. Muchos residentes de Kabul se quejan que los soldados de la alianza los han extorsionado con dinero y bienes desde que se establecieron en la capital el mes pasado. Muchos también dicen que los soldados se han comportado mejor de lo esperado. Al mismo tiempo, funcionarios de la ONU en Kabul dijeron el jueves que hay informes sobre "saqueos generalizados" y actos ilegales en Afganistán, incluyendo áreas controladas por facciones de la Alianza del Norte. El saqueo tiene una larga tradición entre las innumerables milicias y bandas armadas de Afganistán, que en los años recientes se han agrupado en dos facciones principales: el Talibán, que gobernó la mayor parte del país durante cinco años, y la Alianza del Norte, que se ha convertido en la entidad política más poderosa desde que la campaña militar de Estados Unidos ayudó a expulsar al Talibán de Kabul. Como muchos soldados y milicianos afganos, Akbar dijo que él y dos amigos del poblado de Dollat Shahi se sumaron al ejército de la alianza hace cinco años debido a que no podían conseguir empleos. "Esto fue para mi y mis amigos una forma de ganar dinero", él dijo. Akbar fue eventualmente asignado a una línea del frente comandada por Haji Almas, famoso lugarteniente del fallecido jefe militar de la Alianza del Norte, Ahmed Shah Massood. "Yo estuve en muchas batallas", dijo Akbar. "Se nos pidió combatir en cualquier parte y eso hicimos". Akbar dijo que él y otros efectivos del frente de guerra eran bien pagados, pero su amor por el juego y su afición al hashis y la heroína los llevaron a encontrar nuevas fuentes de ingresos. "Yo saqueé muchas casas", dijo. "Me robé 50 kilos de arroz de un lugar, de una tienda. Cuando se entra a un poblado, hay muchas tiendas. Todo el mundo lo hizo, lo cual fue una buena manera de ganar dinero". El y sus camaradas descubrieron que podían ganar aún más dinero vendiendo los cuerpos de los combatientes del Talibán a sus camaradas o a sus familias, él dijo. El precio del cuerpo de un soldado depende de la nacionalidad y de las condiciones de cadáver, dijo Akbar. Los efectivos árabes que pelean con el Talibán eran los más cotizados. Sus cuerpos se podían vender hasta en 1 500 dólares en rupias de Pakistán o afganis de Afganistán, dijo. "Yo no vendí ningún árabe, sólo algunos paquistaníes y afganos", dijo. "Pero mis amigos si vendieron árabes. Yo vendí seis paquistaníes y también algunos afganos de Kandahar y Helmand, y uno de Khost". Los cadáveres paquistaníes se vendían entre 60 y 100 mil rupias entre 900 y 1 500 dólares, él dijo. Y los afganos entre 45 y 100 mil rupias cada uno, entre unos 700 y 1 500 dólares, dijo Akbar. Las transacciones se concertaban a través de la radio de dos bandas. Ellos podían llamar a la frecuencia del Talibán y decirles a sus adversarios que tenían cuerpos para vender y entonces negociar el precio, dijo Akbar. "Para ser honestos, yo gané mucho dinero vendiendo cuerpos, pero perdí todo en apuestas", él dijo. "Parte de ese dinero fue utilizado para drogas y parte para el juego". La mayoría de los soldados de la Alianza del Norte que él conoció consumían drogas y apostaban, aunque "muy pocos no lo hacían", dijo Akbar. "Este era nuestro hábito regular, hacerlo después de la cena. Lo hacíamos todas las noches". Algunas veces sus oficiales les daban drogas para que combatieran, él dijo. En una ocasión, "les dijimos que si no nos daban drogas, no iríamos, y por eso nos las dieron", él dijo. "Nosotros le ocultábamos (éstas actividades) a Haji Almas, pero los comandantes de menos jerarquía hacían lo mismo, así que nos les teníamos miedo". (c) The Dallas Morning News |
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