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on AMERICA

Encubierto en la guerra del Talibán contra el arte

'Yo era como una persona en un lugar oscuro y pintar fue mi lámpara'

12/12/01

Por GREGG JONES / The Dallas Morning News

KABUL, Afganistán - En sus cinco años como amos de esta antigua ciudad, los Talibanes se enorgullecieron de crear un mundo estricto sin música ni escultura.

También fue con orgullo que Yusuf Asifi desafió al represivo régimen islámico con su pincel y su tienda de campaña.

Nadie confrontó abiertamente al Talibán y sobrevivió, de manera que la rebelión que emprendió el Dr. Asifi fue algo privado, sólo conocido por sus más allegados. Sin embargo, sus pinturas muestran el testimonio de su perseverancia ante la implacable guerra Talibán, un extraño triunfo de la expresión personal en medio de un desastre cultural que dejó éste violento régimen.

"Yo era como una persona en un lugar oscuro", relata el Dr. Asifi, de 40 años. "Y pintar fue mi lámpara".

La guerra Talibán contra el arte fue un artículo de fe para el régimen puritano, expuesto al mundo en marzo de manera impactante cuando sus tropas de turbantes negros hicieron estallar dos antiguas estatuas de Buda talladas en un acantilado de la provincia de Bamiyan.

Es posible que la destrucción de los Budas haya representado el atentado más público de la campaña Talibán, pero apenas fue el primero. En un ataque sistemático contra el arte y los espectáculos de entretenimiento, el Talibán prohibió la música y la fotografía y escasamente toleró la pintura. A los artistas se les prohibió las expresiones pictóricas que semejaran figuras humanas, que el Talibán consideraba ídolos que ofendían a Alá.

Aún cuando se dejó crecer la barba a la longitud especificada por el Talibán, el Dr. Asifi ignoró las reglas del régimen y pintó esos temas prohibidos, arriesgándose a ser encarcelado o azotado en las manos por la policía religiosa. Él llenó sus lienzos con paisajes afganos para consumo público, mientras en privado creaba impactantes interpretaciones de la agonía humana de su patria, escondiéndolos en un cuarto que permanecía bajo llave.

El Dr. Asifi parece un rebelde diferente. Practica la medicina así como la pintura; un hombre gentil, de suave hablar que se enamoró del arte cuando niño.

"Cuando era niño, pintaba sobre las paredes de nuestra casa", recuerda él, riéndose ligeramente. "A veces mi madre se enojaba y en otras me alentaba".

Después de obtener excelentes calificaciones en pintura, en la preparatoria, él empezó a estudiar bajo la tutela de un famoso artista afgano llamado Nasrulha Sarwavi, a la edad de 20 años.

Su habilidad para pintar lo mantuvo fuera de combate durante la guerra de 1979-1989 entre el ejército comunista apoyado por los soviéticos y los mujaidines apoyados por Estados Unidos. El Dr. Asifi fue enlistado en el ejército comunista, pero no "maté a nadie", él dijo.

En su lugar, se pasaba el tiempo pintando escenas militares en las oficinas del gobierno y campamentos del ejército, comento él.

Después de salir del ejército en 1983, se inscribió en la Universidad de Kabul. Siete años después, se graduó en el Instituto Médico de Kabul y fue a trabajar como internista en un hospital de la capital del país.

Su servicio como doctor es una extensión de su arte, dijo él.

"Si mis pacientes mejoran, me da mucha alegría", dice. "Es como pintar una hermosa pintura".

Una de sus pacientes, una madre con varios hijos, se enfermó y cayó en coma hace unos años. Sus niños estaban sollozando al lado de su cama, incapaces de poder comprar la medicina que necesitaba. El Dr. Asifi compró el medicamento y se hizo cargo de la mujer mientras se recuperaba.

"Cuando los niños vieron a su madre despierta, ellos estuvieron muy contentos", relata. "Cuando vi eso, sentí como que alguien me había dado el mundo como regalo".

Cuando se incorporó a la profesión médica, el Dr. Asifi ya era uno de los jóvenes artistas con mayores logros de Afganistán. Él realizó su primera exposición en Kabul en 1989, el año en que las fuerzas soviéticas se retiraron de Afganistán, y posteriormente exhibió sus pinturas en Rusia y Checoslovaquia.

Durante el régimen comunista apoyado por los soviéticos y el gobierno de los mujaidines, que estuvieron en el poder de 1992 a 1996, el Dr. Asifi fue apoyado y recibió una modesta ayuda financiera del estado. Pero cuando el Talibán se apoderó de Kabul, en septiembre de 1996, el apoyo y la ayuda desaparecieron de la noche a la mañana.

El Talibán también tomó una posición muy desinteresada respecto a los servicios médicos, manteniendo que las enfermedades serias eran resultado de conductas pecadoras. Un clérigo Talibán se hizo cargo del hospital donde trabajaba el Dr. Asifi.

"Nosotros no lo podíamos entender y él no podía entendernos", dijo el Dr. Asifi.

Él observó con consternación cómo el ya frágil sector salud de Afganistán se colapsó cuando los grupos de ayuda extranjeros les retiraban su ayuda.

"Yo le prescribía un medicamento a un paciente y éste no tenía dinero para comprarlo", recuerda. "Así que todos los días, me sentía muy triste".

Después de dejar el hospital, él abrió una clínica privada para complementar sus ingresos como pintor. Un empresario afgano, Sabar Latifi, el titular local de Bridas, una compañía petrolera argentina, se convirtió en su patrocinador a cambio de una comisión de las pinturas que vendía el Dr. Asifi.

"Entonces pintaba algunos cuadros y los vendía en un bazar de Kabul", comenta. "Cuando no los podía vender, Latifi me daba un poco de dinero para mis gastos".

En conjunción con las pinturas de hermosos paisajes de los alrededores de Afganistán, él pintaba escenas de sufrimiento que se volvieron parte de la vida cotidiana en Afganistán durante los 90’s: los ataques con cohetes y artillería contra Kabul que mataron a decenas de miles de residentes, la represión contra las mujeres por parte del Talibán, la indigencia y el hambre que se convirtieron en los sellos distintivos de la sociedad afgana.

"Yo intento captar el sufrimiento del pueblo afgano, para mostrarles a las personas que viven fuera de Afganistán lo que está ocurriendo aquí", dice el Dr. Asifi.

Una de sus pinturas muestra a un hombre y una mujer tratando de escapar de las crecientes inundaciones, con nubes borrascosas sobre sus cabezas.

"Esto representa la situación de Afganistán", afirma. "Ellos están tratando de escapar del peligro y deseando llegar a un lugar seguro, como muchos afganos".

Para eludir a la policía secreta del Talibán, el Dr. Asifi llevaba sus pinturas terminadas a la oficina de Bridas escondidas bajo un paisaje ya enmarcado. Algunas de esas pinturas fueron llevadas de contrabando a Pakistán de la misma manera, dice.

El Dr. Asifi expresó que está conceptualizando una pintura para celebrar la derrota Talibán. Y ya ha hecho el bosquejo de una obra que mostrará a las personas huyendo de la represión y brutalidad Talibán, comentó.

"En Afganistán, lo primero que ahora necesitamos es paz", afirma. "Lo segundo es construir una sociedad para el pueblo afgano pueda trabajar. Si no hubiera tenido esperanzas de que esto pasaría, yo no podría pintar".

© 2001 The Dallas Morning News



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