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on AMERICA

EE.UU. reasume control de embajada abandonada

Después de 12 años de ausencia, la infantería de marina prepara el camino para las nuevas relaciones con Kabul

KABUL, Afganistán – El lunes, la infantería de marina y otras tropas no identificadas de Estados Unidos tomaron control del complejo de la embajada estadounidense abandonada en Kabul, 12 años después de que los diplomáticos norteamericanos abandonaron la ciudad cuando Afganistán inició un largo declive que lo llevó al caos y la guerra civil.

Las fuerzas norteamericanas aseguraron el edificio y el espacioso complejo de la embajada, ubicado al este de Kabul, para que un equipo del Departamento de Estado determine si el edificio puede ser reabierto, informó el Mayor del Ejército Vic Harris, hablando a los reporteros desde la puerta de la embajada.

Los partidarios del movimiento radical Talibán intentaron quemar la embajada el 26 de septiembre ante la advertencia hecha por la administración Bush para que entregaran a Osama bin Laden y a los líderes de su grupo al-Qaeda, a quienes las autoridades norteamericanas culparon de los atentados terroristas del 11 de septiembre. Los manifestantes quemaron banderas estadounidenses, vehículos de la embajada y una efigie de Bush. También destrozaron el candado colocado por los norteamericanos.

La administración Bush inició los bombardeos contra los talibanes el 7 de octubre, obligándolos eventualmente a abandonar Kabul el mes pasado.

Desde que se retiró el Talibán, Irán ha vuelto a abrir su embajada. La Gran Bretaña, Francia, Rusia y Turquía se han estado preparando para reabrir las suyas. El Secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, declaró la semana pasada que los diplomáticos norteamericanos regresarían a Kabul "en un futuro no muy lejano".

Los marinos que el lunes aseguraron el complejo de la embajada portaban rifles automáticos M-16 y llevaban puestos uniformes y cascos camuflados. Las otras tropas llevaban rifles M-16 con miras de largo alcance, vestían pantalones vaqueros o color caqui y gorras de la marina o gorras chitrali cafés afganas.

Los soldados patrullaron el terreno de la embajada y los infantes de marina hicieron guardia desde barricadas de costales de arena en el techo de la cancillería, mientras que otros hombres a toda prisa transportaban equipo y cajas al interior del edificio.

Las fuerzas norteamericanas les prohibieron a los reporteros la entrada al complejo, pero las actividades se podían visualizar a través de los agujeros de bala que hay en el zaguán de la embajada. Justo antes del anochecer, tropas de la facción afgana que controla Kabul, empuñando rifles, obligaban a los reporteros a permanecer detrás de los muros de la embajada.

Un funcionario norteamericano que vestía un traje color beige salió del complejo para agradecerle al comandante de las tropas afganas por ahuyentar a los reporteros.

A un oficial militar estadounidense, vestido de civil, lo dejaron parado durante un breve lapso afuera del complejo y permaneció en la acera mientras caía la noche.

El funcionario, quien sólo se identificó como un aficionado de corazón de los Vaqueros de Dallas originario de Washington, D.C., llevaba puesta ropa de civil pero portaba un casco del ejército de Estados Unidos. También traía una gorra con un emblema que mostraba a un hombre descendiendo desde un helicóptero con una soga.

"Aquí no hay ninguna presencia oficial", dijo el funcionario, mientras esperaba que los guardias afganos de seguridad llamaran a algún infante de marina para que respondiera por él. "Ésta es simplemente una evaluación".

Cuando llegó el infante de marina, pareció reconocer al funcionario y le dijo en voz alta: "¡Señor, puede entrar!"

"Una unidad del tamaño de una compañía" de infantes de marina se encuentra dentro de la embajada, dijo el Mayor Harris, pero se rehusó a dar un número exacto. Una compañía consiste típicamente de por lo menos 120 soldados.

El equipo de la infantería de marina y del Departamento de Estado llegaron el lunes por la mañana de Bagram, una base aérea construida por los soviéticos a 45 km al norte de la capital afgana.

La semana pasada, soldados norteamericanos que portando gorras de marinos y ropa de calle similares a las que llevaban puestas los hombres en el complejo de la Embajada de Estados Unidos, estaban haciendo guardia en Bagram. Los hombres se identificaron como miembros de la 10ª División Montañés.

Los diplomáticos norteamericanos abandonaron la embajada en 1989, uniéndose al éxodo del bloque occidental destacado en Kabul, previo al retiro de fuerzas soviéticas de Afganistán después de una sangrienta guerra de 10 años contra los rebeldes islámicos apoyados por Estados Unidos.

© 2001 The Dallas Morning News



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