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on AMERICA

Las minas terrestres mantienen en guardia a las tropas norteamericanas y a los refugiados afganos

'Por lo general no se sabe que están ahí hasta que se camina sobre ellas'

11/27/01

Por ED TIMMS / The Dallas Morning News

DALLAS – Los soldados estadounidenses involucrados en los operativos terrestres y los refugiados afganos comparten una amenaza común: millones de minas terrestres.

"Aclaremos esto, no existe ninguna diferencia entre el pie de un soldado o el pie de un agricultor en términos de hacer estallar una mina", señaló Sarah Warren, quien ha desarrollado programas educativos sobre minas en Afganistán y Kosovo.

"De acuerdo, los soldados están entrenados, pero no se puede hacer mucho cuando se han plantado minas bajo de la tierra. Estas no se ven. Y por lo general no se sabe que están ahí hasta que se pisan".

Después de décadas de guerra, Afganistán es una de las naciones más infestadas de minas terrestres. Las acciones para eliminarlas han despejado una parte de la campiña.

Quizá la mayor amenaza sean las minas personales, las cuales se encuentran extensamente diseminadas por todo Afganistán. Muchas están diseñadas para herir en vez de matar.

Las llamadas "estalla pies" pueden pesar menos de medio kilo. Una mina personal particularmente mortal - conocida como "Betty la Saltadora" - sale propulsada unos cuantos pies fuera de la tierra antes de explotar y arrojar fragmentos sobre una extensa área. Algunas minas de fragmentación están montadas sobre estacas y detonan mediante un alambre.

Las minas antitanques también están presentes en Afganistán. Éstas contienen grandes cantidades de explosivo, pero normalmente, el peso de una persona no las haría detonar.

Se han encontrado docenas de modelos diferentes de minas en Afganistán, incluyendo antiguos diseños de la Unión Soviética, Checoslovaquia, Italia, Bélgica y la ex Yugoslavia.

Según la Campaña Internacional para la Prohibición de Minas Terrestres (CIPMT), el año pasado las minas mataron o lesionaron a casi 90 personas mensualmente en Afganistán. Algunas estimaciones calculan el número de minas en Afganistán en millones. Las acciones humanitarias para eliminar las minas, así como los artefactos explosivos que no han detonado, se interrumpieron el día posterior a los atentados terroristas del 11 de septiembre en el Centro Mundial de Comercio y el Pentágono.

La vocera del Departamento de Defensa, Victoria Clarke, declaró el miércoles que las fuerzas armadas de Estados Unidos trabajaría con la Alianza del Norte, el principal grupo de oposición al régimen Talibán que dio asilo al desterrado saudita Osama bin Laden, para despejar los caminos "dentro y alrededor de Mazar-e Sharif", ciudad capturada este mes.

"El trabajo podría incluir ingenieros para reparar caminos y los detalles del material militar explosivo para retirar las minas y las trampas explosivas", dijo en una reunión informativa en el Pentágono.

En guerras pasadas, las minas han cobrado su cuota entre los soldados norteamericanos. Aproximadamente una tercera parte de las bajas estadounidenses en Vietnam se atribuyeron a minas.

Desde que se iniciaron los operativos del ejército norteamericano en Afganistán, un gran número de refugiados ha huido de sus casas. Ello podría ocasionar un mayor número de muertes por minas, ya que los afganos huyen hacia territorio desconocido.

"La gente está huyendo a áreas que no conoce", dijo la coordinadora de la CIPMT, Elizabeth Bernstein.

La Sra. Warren, funcionaria del programa de desarrollo de la Fundación Veteranos de Vietnam de Norteamérica, dijo que los afganos están más familiarizados con los riesgos de las minas en sus propias comunidades.

"De hecho, es posible que hayan visto cuando fueron plantadas, o hablado con las tropas que las pusieron, o, desafortunadamente, hayan encontrado donde están al haber sido testigos de accidentes", señaló ella.

Desplazados por la guerra, grandes cifras de refugiados no se desplazan por los mismos caminos seguros que conocían.

"Ésta es una población que ya está enfrentando la hambruna, de manera que están desesperados por encontrar alimentos", subrayó la Sra. Warren. "Puede que estén buscando donde guarecerse. Es posible que busquen leña y agua, y es muy probable que eso los lleve a áreas minadas".

Este mes, tres niños murieron y tres más resultaron heridos cuando provocaron la explosión de una mina mientras recogían leña, expresó el miércoles en una conferencia de prensa del Departamento de Estado Mark Bartolini, Vicepresidente del Comité Internacional de Rescate, grupo no lucrativo de ayuda humanitaria.

"Y eso es algo muy común en Afganistán", agregó.

La amenaza continúa en algunas áreas urbanas, a pesar de las acciones emprendidas para remover las minas.

Por ejemplo, Kabul fue escenario de cruentos combates librados entre las diferentes facciones mujahidines, soldados fundamentalistas que obligaron a la Unión Soviética a volver a analizar sus aspiraciones en Afganistán, pero que después comenzaron a combatir entre ellos.

Las facciones opositoras marcaron sus líneas de combate con minas terrestres, que a menudo eran cubiertas con cascajo de los edificios dañados o destruidos en batalla. En medio del cascajo, se sembraron más minas.

"De manera que lo que se tiene es el denominado 'efecto lasaña', donde había una capa de cascajo y después una capa de minas, una capa de cascajo y otra de minas", comentó la Sra. Warren. "Desde el punto de vista de limpiar la zona, eso es una pesadilla, ya que se tiene que examinar cuidadosamente todo ese cascajo y los escombros".

Recientemente, soldados norteamericano también corrieron el riesgo de tropezar con minas plantadas.

De acuerdo a un reciente informe de la CIPMT, el Talibán denunció la importación y exportación de minas en 1998. Pero algunos expertos militares sugieren que su posición pudiera mitigarse por la oportunidad bélica. Los puntos de vista de bin Laden y de sus seguidores de al-Qaeda son cuestionables.

Philip E. Coyle III, ex Secretario Asistente de Defensa, manifestó que ya sean recientemente plantadas o remanentes de conflictos anteriores, las minas son un problema potencial para los miembros del servicio norteamericano en tierras de Afganistán.

El ejército de Estados Unidos, señaló él, tiene equipo para remover minas que es eficaz para limpiar caminos y así trasladar un gran número de efectivos

Pero dichos equipos serían de uso limitado para los grupos de comandos, como las unidades de Fuerzas Especiales, que están buscando a bin Laden y a otros líderes de la red terrorista al-Qaeda escondidos en las cuevas de Afganistán y en territorio sinuoso.

El Dr. Coyle, miembro importante del Centro de Información de la Defensa, dijo que hay detectores de minas bastante portátiles que miden la diferencia de calor entre las minas y la tierra circundante, pero aún estos pudieran no ser utilizados.

"El problema principal es que los integrantes de las Fuerzas Especiales tienen mucho material que transportar", comentó él. "Ellos tienen que llevar armas, sus suministros, goggles de visión nocturna y otro tipo de sensores... Y estarán en situaciones en las que tendrán que decidir qué tienen que dejar".

Tratar de usar un detector de minas, aunque sea portátil, también puede ser difícil en combate.

El Dr. Douglas V. Johnson II, investigador de la Universidad de Guerra del Ejército de Estados Unidos en Carlisle, Pennsylvania, y veterano de guerra, opinó que la presencia de minas puede crear una sensación de pánico. "Es lo desconocido, el enemigo invisible", él dijo.

Las minas también pueden reducir paulatinamente el ritmo de acción de los operativos militares y crear problemas logísticos.

"A uno no le preocupa tanto matar a alguien con una mina", comentó el Dr. Johnson. "Simplemente se quiere herir a alguien. Y si están heridos, eso significa que dos o tres personas más tienen que cuidarlos".

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