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Alianza del Norte consolida su poder sobre Kabul



11/14/01

Por STEVEN GUTKIN / Associated Press

KABUL, Afganistán – La Alianza del Norte consolida el miércoles su dominio en Kabul, tomando puestos y ministerios de importancia a pesar de su promesa de apoyar la creación de un gobierno amplio. Mientras tanto, forzados a retirarse hacia el sur, los talibanes luchaban para evitar la desintegración de su movimiento.

Los dirigentes de la etnia pashtun en porciones importantes del sur supuestamente estarían enfrentándose abiertamente a la milicia islámica talibana.

Un dirigente comunitario en la ciudad nororiental de Jalalabad negoció un acuerdo permitiéndole a los talibanes abandonarla a cambio de sus armas, dijeron el miércoles fuentes locales.

Aviones estadounidenses, mientras tanto, castigaron blancos al sur de esa ciudad, dijeron las fuentes. Se sospecha que en el área se encuentran los escondites de Osama bin Laden, presunto autor de los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos, y su red militante al-Qaida.

En la capital, se reanudaron las transmisiones de radio, prometiéndose que pronto se hará lo mismo con las de televisión. Funcionarios de la Alianza regresaron a las oficinas que abandonaron en 1996, cuando el Talibán los sacó del poder.

Las autoridades presentaron la toma de ministerios de importancia, como los de Defensa e Interior, como algo temporal y dijeron que apoyan la formación de un gobierno amplio en un proceso supervisado por las Naciones Unidas, el cual incluiría a todos los grupos étnicos del país.

En el sur y el este del país, la situación era caótica, mientras los dirigentes tribales pashtun parecían enfrentar a los talibanes en los territorios de ese grupo étnico.

Los seguidores del gobernante local Yunus Jalis tomaron el control de la estación fronteriza afgana en Torjam, un importante punto de ingreso al vecino Pakistán.

Fuentes afganas en Pakistán, que pidieron no ser identificadas, dijeron que el aeropuerto en el bastión talibán sureño estaba bajo el control de unos 200 combatientes leales a Arif Jan, caudillo de una tribu pashtun del sur.

Un funcionario talibán cerca de la frontera paquistaní en Chaman, identificado como el mulá Najibula, dijo que soldados talibanes disparaban el miércoles sobre el aeropuerto desde las colinas cercanas.

La agencia noticiosa Afghan Islamic Press, con sede en Pakistán, informó que dirigentes tribales tomaron el miércoles el poblado de Gardez, en la provincia de Paktia, 100 kilómetros al sur de Kabul.

Los funcionarios talibanes insistieron en que su movimiento permanece intacto en los bastiones del sur, pese a las derrotas. En una declaración a la agencia en Pakistán, un oficial talibán, el mulá Abdulá, dijo que el líder supremo de la milicia, el mulá Mohamed Omar, y su "huésped" bin Laden estaban "seguros y bien".

En Kandahar, la única ciudad importante bajo control del Talibán, la milicia fundamentalista hizo el miércoles una serie de anuncios mediante los altavoces de las mezquitas locales, advirtiendo que las autoridades dispararían contra cualquier persona que fuera hallada en la calle después de las 9:00 de la noche, de acuerdo Afghan Islamic Press.

En Kabul, los pobladores despertaron aliviados el miércoles, luego de una noche libre de bombardeos estadounidenses. Patrullas de la Alianza recorrían las calles.

Los talibanes abandonaron Kabul y avanzaron hacia el sur antes del amanecer del martes, luego que la Alianza, apoyada por los bombardeos intensivos de Estados Unidos, se abrió paso a la ciudad.

Simpatizantes del Talibán dicen que su estrategia de retirarse de las zonas urbanas tiene como fin permitirle realizar una guerra de guerrillas desde las montañas y cavernas de Kandahar.

Los aviones estadounidenses mantuvieron la presión sobre los talibanes con ataques en las afueras de la capital. El aeropuerto y las instalaciones militares en los alrededores de Jalalabad fueron bombardeadas al menos seis ocasiones en la mañana, informó Afghan Islamic Press.

Citando a un funcionario talibán no identificado, la agencia agregó que los aviones atacaron también una base militar en Jost, a 10 kilómetros de la frontera con Pakistán.

Mohammed Alam Ezdediar, quien encabezaba una estación de radio de la alianza antes de la caída de Kabul, asumió el control de la recientemente rebautizada estación Radio Afganistán y empezó a transmitir música, que era prohibida por los talibanes.

Contrató a tres mujeres como locutoras y emitió declaraciones del ministro de defensa de la alianza, en las cuales se exhorta a los afganos a estar tranquilos y reanudar sus actividades normales. Los talibanes le habían prohibido a las mujeres salir de sus residencias solas y trabajar, salvo en el sector salud.

Daoud Naimi, nuevo director de la televisora TV Afghanistan, dijo que espera reanudar las transmisiones pronto. La televisión también fue prohibida por el talibán, al considerarla contraria al Islam.



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