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No se descarta acto terrorista, pero la atención se centra en una falla mecánica11/14/01Por DAVID JACKSON / The Dallas Morning News NUEVA YORK - Mientras los neoyorquinos confrontan el segundo mayor desastre de la ciudad en dos meses, los indicios preliminares del fatal desplome del lunes de un avión de American Airlines indicaron que el siniestro se debió a una falla mecánica y no a un acto terrorista, declararon investigadores. El vuelo 587, con destino a la República Dominicana, se fue a pique en el residencial barrio de Rockaway, Queens, minutos después de despegar del Aeropuerto Internacional John F. Kennedy la mañana del lunes. Las autoridades revelaron que murieron por lo menos 265 personas en la colisión, la cual ocurrió a 19.2 km del sitio del atentado del 11 de septiembre al Centro de Comercio Mundial. American Airlines declaró que a bordo había 251 pasajeros y nueve miembros de la tripulación del Aerobús A300 y que se presumía que todos estaban muertos. Se reportó que están perdidas nueve personas que se encontraban en tierra. A medida que la noche caía, varios cientos de personas que trabajan bajo la intensa luz de los reflectores formaron brigadas, haciendo filas para pasar cubos de agua para extinguir el fuego y para separar los escombros en horribles pilas de equipaje, partes de avión y restos humanos. La policía informó que se estaban recuperando cuerpos "relativamente intactos", incluyendo a un hombre sosteniendo a un bebé. Al ocurrir dos meses después del atentado al Centro de Comercio Mundial, el accidente suscitó de inmediato temores sobre otro ataque terrorista. "La gente debe permanecer tranquila", expresó el Alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani. "Simplemente nos están poniendo a prueba una vez más y también vamos a pasar esta prueba". Un grupo de residentes de Rockaway manifestaron que escucharon una explosión y los testigos dijeron que vieron caer del ala del avión un motor en llamas. Pero Marion Blakey, Presidenta de la Junta de Seguridad Nacional en el Transporte (NTSB), declaró que: "todo apunta a un accidente" más que un acto de terrorismo. No hay evidencia de ninguna clase de actividad delictiva", señaló Blakey. Hizo énfasis en que era una valoración preliminar y que la NTSB continuaría trabajando junto con el FBI. El avionazo fue otro golpe para la empresa American Airlines con sede en Fort Worth, la cual estaba teniendo problemas con la crisis economía incluso antes de que dos de sus aviones resultaran implicados en los atentados del 11 de septiembre. "Como se podrán imaginar, las noticias de hoy llegan en un momento difícil para la nación, un momento difícil para la industria de las aerolíneas y un momento muy difícil para American Airlines", dijo el Presidente y Director General de la aerolínea, Donald J. Carty, antes de volar a Nueva York con otros 60 empleados de American Airlines. Se encontró la grabación de voces Aparte de los secuestros del 11 de septiembre, el accidente del lunes ha sido el de cifra más elevada de muertes en el que se encuentra implicada una aerolínea estadounidense desde el desplome del avión de Pan Am del 21 de diciembre de 1988 cerca de Lockerbie, Escocia, en el cual murieron 259 pasajeros y tripulación y 11 personas en tierra. Éste fue el accidente con mayor número de muertes de American Airlines desde el 25 de mayo de 1979, cuando un DC-10 se vino abajo poco después de despegar de Chicago, muriendo 271 pasajeros, la tripulación y dos personas en tierra. Las autoridades recuperaron la grabación de voces de la cabina de mando la tarde del lunes y la enviaron a Washington para ser analizada. En el estacionamiento de una gasolinera de Texaco, se encontró un motor intacto en su mayor parte. La Guardia Costera recuperó el alerón del avión de la Bahía de Jamaica, la cual separa el aeropuerto de la península de Rockaway. El vuelo 587 de American Airlines a Santo Domingo despegó del Aeropuerto Kennedy a las 9:14 a.m. del lunes tiempo del este, con una demora de 74 minutos debido a los procedimientos de seguridad implementados desde los atentados del 11 de septiembre. Tres minutos después de que el avión se elevara hacia el despejado cielo azul, los controladores del tráfico aéreo perdieron contacto. "Vi al avión simplemente caer del cielo", dijo Mark Aiken, un bombero que se encontraba fuera de servicio. "El avión estaba en llamas en el aire y caían piezas del avión". Las llamas envolvieron seis casas de una colonia de clase media y otras seis casas resultaron seriamente dañadas cuando el fuselaje las impactó. Los testigos afirmaron que el ángulo de descenso, casi de 90 grados con relación con la tierra, podría haber evitado mayor destrucción al vecindario. "Se desplomó directamente hacia abajo", explicó Pat Egan, oficial de la policía de Nueva York jubilado. "Eso fue lo que salvó muchas casas". Las llamas volaron de las copas de los árboles y el humo negro se elevó al cielo azul. Los residentes trataron de sofocar el fuego con mangueras de jardín. Los bomberos y los policías se dirigieron a toda prisa al lugar, atravesando los dos puentes que conectan la península de Rockaway con Brooklyn y Queens. La parroquia de San Francisco de Sales, a una cuadra del sitio del accidente, fue utilizada como centro de emergencias. Su pastor, Monseñor Martin Geraghty, bendijo alrededor de 20 cuerpos que fueron colocados en la calle, comentó el bombero Joe O'Brien. El lunes se cerraron temporalmente los tres aeropuertos principales del área de la Ciudad de Nueva York, mientras aviones cazas patrullaban los cielos. Los puentes y túneles que salen de y llegan a Manhattan también fueron cerrados por un tiempo y el edificio Empire State fue evacuado. En Washington, el Presidente Bush dio sus condolencias a los neoyorquinos. "La gente de Nueva York ha sufrido enormemente", dijo Bush. "Y están sufriendo otra vez, pero no existe duda alguna en mi mente que los neoyorquinos son gente resistente, fuerte y valerosa que le ayudará a sus vecinos a superarse de este incidente". El vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer, declaró que no hubo "comunicaciones inusuales" de la cabina del piloto. También afirmó que no se habían recibido amenazas plausibles contra aviones antes del desplome. Se designó a la Junta de Seguridad Nacional de Transporte como la agencia para dirigir la investigación, señalando que las autoridades no tienen información de la causa del desastre a no ser el problema mecánico. Algunos testigos dijeron que vieron proyectarse llamas de un motor mientras el avión trataba de elevarse. Ya con anterioridad se habían roto motores de aviones de manera catastrófica. Por ejemplo, en 1989, un DC-10 de United Airlines se estrelló en la Ciudad de Sioux, Iowa, después de que el eje de metal que sostiene las aspas del ventilador del motor se hizo añicos, rompiendo los conductos hidráulicos del avión. El Aerobús que se impactó tenía dos motores CF6-80C2 fabricados por General Electric. En marzo, la Administración Federal de Aviación (FAA) ordenó a las aerolíneas la inspección de dichos motores, en busca de posibles fisuras en los discos del rotor de la turbina. Las fisuras podrían causar que los discos salieran volando y provocaran fallas en el motor, informó la FAA. En Rockaway, el olor a combustible del avión perduró mucho tiempo después de que los bomberos habían sofocado las llamas. Se brindó asistencia médica a 41 personas en un hospital local, en su mayoría rescatistas, bomberos y policías. Todos resultaron afectados después del siniestro, casi todos por inhalación de humo. Las autoridades solicitaron muestras de ADN de las familias para ayudar a la identificación de los cuerpos. Cuando el personal de urgencias comenzó a sacar los muertos, los residentes intentaron restablecer la apariencia de normalidad. Los niños jugaban hockey en la calle mientras otros residentes arreglaban sus patios. Algunos se dirigieron a las orillas de la cercana Bahía de Jamaica, mirando, al otro lado de la misma, el horizonte de la Ciudad de Nueva York dónde una vez se elevaban las torres gemelas. 'Hay que resistir' "Vamos a resistir y a fortalecernos", aseguró Gail Allen, quien perdió a su hijo bombero en el atentado del Centro de Comercio Mundial. "Justo como lo hicimos antes". Sin embargo, algunos no pudieron escapar de la sensación de fatalidad. Jackie Weiss, de 50 años, secretaria de la Preparatoria Rockaway, manifestó: "Estoy realmente devastada. Mi propio hijo me estaba diciendo, cuando me sentía tan alterada por lo del Centro de Comercio Mundial, 'Pero no perdiste a ningún miembro de la familia'. No obstante, ver algo así... me hace sentir que el mundo se está acabando". El calculo preliminar contemplaba que aproximadamente el 90 por ciento de los pasajeros del avión eran dominicanos, dijo Roberto Valentín, Embajador de la República Dominicana. La Ciudad de Nueva York tiene 455 mil residentes de ascendencia dominicana. Bajo la luz de las velas, la noche del lunes, en Washington Heights, Manhattan, zona densamente poblada por dominicanos, el Gobernador George Pataki y el alcalde electo Michael Bloomberg les dieron sus condolencias. "Somos neoyorquinos. Somos gente fuerte. Un pueblo libre. Un pueblo que se compromete entre sí", expresó el gobernador. "Sin embargo, por mucho que el dolor pueda continuar, prevaleceremos". Y Bloomberg agregó: "Todo lo que uno puede decirles a los que quedaron atrás es, tienen recuerdos, tienen hijos, tienen padres que pueden recordar a aquellos que perdimos". © 2001 The Dallas Morning News |
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