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Estados Unidos está tratando de aprender de los errores de los Soviéticos
Poderío aéreo considerado como factor decisivo en el conflicto afgano 11/07/01Por ED TIMMS / The Dallas Morning News Dallas El resultado pareció certero. Afganos reacios y pobremente armados se opusieron a una superpotencia mundial que podía recurrir a una abrumante fuerza aérea, tecnología de punta y comandos de edite. Pero después de casi una década de frustración y fracasos, la ex Unión Soviética se retiró de Afganistán. Una dolorosa lección de una guerra no convencional que le costó las vidas de cerca de 15 000 soldados soviéticos y esparció la campiña afgana con las ruinas carbonizadas de helicópteros y aviones derribados. Ahora es turno de los Estados Unidos para enfrentar a las tropas afganas cuando lucha una guerra contra el terrorismo sin precedentes. Una vez más, una superpotencia enfrenta una fuerza guerrillera. Y hasta ahora, los Estados Unidos se han basado bastante en el poderío aéreo y misiones clandestinas conducidas por unidades de operaciones especiales para combatir al régimen Talibán y a la red terrorista al-Qaeda de Osama bin Laden. Las experiencias de la antigua Unión Soviética les dan una pausa a algunos expertos militares. Las fuerzas armadas de Estados Unidos tienen mejores armas, capacitación y el beneficio de las lecciones aprendidas de los fracasos soviéticos. ¿Pero será eso suficiente? ¿Qué se requiere para ganar? ¿Qué tanto puede lograr el poderío aéreo? Casi un mes después de que iniciaron los ataque aéreos, las aviones norteamericanas vuelan sobre Afganistán con una relativa impunidad, por lo menos a grandes altitudes. Muchos de los primeros ataques aéreos neutralizaron la modesta flota de jets de combate, aeropuertos, artillería antiaérea y misiles y las instalaciones de radar del Talibán. Más recientemente, los ataques aéreos parecen estar enfocados hacia las tropas Talibanes y el armamento desplegado contra la Alianza del Norte anti-Talibán. Limitar las bajas civiles sigue siendo una gran prioridad, especialmente cuando Estados Unidos trata de mantener la moral muy elevada y el apoyo de los aliados musulmanes de la región. ¿Cuál es el impacto? El impacto de la campaña aérea contra las capacidades de combate del Talibán y al-Qaeda no es fácil de determinar. Oficiales del Pentágono sostienen que los ataques aéreos están debilitado a un enemigo empecinado. Detractores sugieren que después de un tiempo, dichos ataques sólo podrán hacer algo más que agitar polvo y escombros. Algunos expertos militares concluyen que ya ha disminuido la capacidad del Talibán para confrontar a los Estados Unidos o a las fuerzas de la Alianza del Norte en una batalla convencional. Pero los equipos adversarios pueden estar jugando dos juegos diferentes en el mismo campo. Mientras que los Estados Unidos avanzan la pelota para la anotación atacando blancos que serían una amenaza más real en una batalla convencional el Talibán y al-Qaeda pueden estar más inclinados a jugar una variación letal de las escondidillas. "Podemos asumir que ellos van a empezar a tratar de combatirnos de la manera en que combatieron a los Rusos, particularmente cuando se trate de operaciones antiaéreas y antihelicópteros", dijo Daniel Goure, ex director de la Oficina de Competitividad Estratégica del Departamento de Defensa. Philip E. Coyle III, analista del Centro de Información de Defensa y ex asistente del secretario de defensa, indicó que el equipo militar poseído por el Talibán y al-Qaeda no era el problema. "Son sus tácticas la manera en que ellos están enterrados y determinar quienes son los bueno y quienes son los malos", él dijo. Soviéticos despachados La Unión Soviética envío su ejército a Afganistán a finales de los 70’s para ayudar a apuntalar un nuevo régimen comunista, la República Democrática de Afganistán. Al principio, los líderes soviéticos esperaron que las fuerzas militares del nuevo régimen se enfrentaran a la resistencia principalmente. Las tropas soviéticas estaban para asumir un papel de apoyo, protegiendo la infraestructura tales como ciudades y carreteras, proporcionando inteligencia y, cuando se necesitara, artillería y apoyo aéreo. Ese limitado envolvimiento se extendió con el tiempo; en su máximo, la presencia soviética en Afganistán incluyó más de 100 000 soldados. Los líderes soviéticos cada vez más recurrieron al poderío aéreo como medio para superar las dificultades de las operaciones terrestres en el escarpado territorio de Afganistán, para enfocar la potencia de fuego hacia las pequeñas y elusivas unidades mujahedeen y con esto limitar las bajas. Los satélites ayudaron a encontrar a los mujahedeen. Los soviéticos emplearon bombas guiadas por láser y bombas en racimo. Y conforme se vieron más profundamente implicados, adoptaron medidas más drásticas. Superados en armamento en una batalla convencional, los mujahedeen frecuentemente operaban en pequeñas unidades que usaban el terreno para su beneficio. Ellos fueron excelentes en emboscadas y ataques repentinos de corta duración. Las tácticas soviéticas también evolucionaron y fueron eficientes. Con frecuencia, los asaltos con helicópteros tomaban por sorpresa a los mujahedeen. Una As. Pero a mediados de los 90’s, los Estados Unidos les proporcionaron un As a los mujahedeen misiles tierra-aire Stinger, que derribaron cientos de naves soviéticas. Repentinamente, Afganistán se volvió un lugar mucho más peligroso para las tripulaciones aéreas de los soviéticos. En lugar de volar alto, los helicópteros soviéticos volaron cada vez más cerca del suelo para evitar ser blanco de los Stinger. Pero en eso también había peligros: A baja altitud, los helicópteros era vulnerables a las pequeñas armas de fuego. En 1989 se retiraron las fuerzas soviéticas. Una batalla diferente El Talibán y al-Qaeda puede soñar un destino similar para las fuerzas norteamericanas, pero existen diferencias significativas entre la guerra contra los Soviéticos hace más de una década y el actual conflicto. Cuando luchaban contra los soviéticos, los mujahedeen podían basarse en Pakistán como una fuente de suministros y como refugio contra los ataques soviéticos. En el actual conflicto, Pakistán es un aliado ambivalente de los Estados Unidos y otros países de la región remotamente les ofrecerán mucha ayuda. El Talibán y al-Qaeda probablemente sólo tienen un número limitado de Stingers y otros misiles tierra-aire que se disparan desde el hombro y los prospectos de obtener más son muy escasos. "En éste caso, cuando ellos disparen sus Stingers, ya no les quedarán más", dijo el Dr. Goure, ahora analista del Instituto Lexington, un centro de análisis de Virginia. "Ellos no van a tener el tipo de reabastecimiento que nosotros les proporcionamos a los mujahedeen, lo cual significa que esta es una clase diferente de batalla o medio ambiente que aquella que enfrentaron los Rusos". Aun así, la amenaza para los aviones norteamericanos aún no ha sido eliminada. El Dr. Larry Wortzel, coronel retirado del Ejército y ex director del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos, especuló que las operaciones con helicópteros han sido reducidas hasta ahora ya que aún hay Stingers en Afganistán. "Eso es algo que aprendimos: Permanecer alejados ... de misiles tierra-aire que pueden ser portados por un hombre", dijo el Dr. Wortzel, analista de la Fundación Herencia. "Estos son mortales". Otra ventaja de los Estados Unidos es que sus aviones son más avanzados, como lo son las contramedidas diseñadas para frustrar los intentos por derribarlos. Sin embargo, el Dr. Wortzel advirtió que la presencia limitada de los Estados Unidos en tierras afganas significa que tales armas aún están siendo usadas tan efectivamente como lo pudieran ser. Por ejemplo, algunos aviones de vigilancia norteamericanos pueden detectar una columna de vehículos en movimiento con sus sensores pero no pueden ser capaces de determinar si se trata de tráfico militar o civil. "Eso podría ser un convoy de refugiados o una columna de tanques", dijo el Dr. Wortzel. "Si se tiene gente en el terreno, ellos le pueden decir lo que es". Una poderosa fuerza terrestre, ya sea que consista de unidades norteamericanas o una Alianza Norteña mejor equipada y mejor capacitada, también le dificulta al Talibán y al-Qaeda dispersar sus tropas y equipo para evitar la destrucción desde el aire. (c) The Dallas Morning News |
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