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Un punto de vista de la mujer Muslumana11/05/01Por Rena Pederson / The Dallas Morning News WASHINGTON, D.C. En la actualidad se escucha mucho hablar de las historias de horror sobre cómo tratan a las mujeres en algunos países musulmanes y uno no puede evitar querer liberarlas. En particular a aquéllas que andan todas cubiertas, permanecen encerradas en sus hogares y son excluidas de las escuelas y empleos. El adulterio en algunas partes de ese mundo puede significar la pena de muerte. Según un reportaje de CNN, en el Afganistán controlado por el Talibán es posible que las mujeres sean castigadas si sus zapatos rechinan demasiado. De manera que cuando el otro día tuve oportunidad de sentarme y hablar con dos jóvenes musulmanas que viven en este país, les pregunté de inmediato lo que pensaban sobre el severo trato a las mujeres en lugares como Afganistán. "Eso es política, no religión", subrayó Farkhunda Ali, empleada de 21 años del Consejo Musulmán Americano, grupo de defensa de los votantes. Los miembros del Talibán que oprimen a las mujeres están usando su poder para reprimirlas por razones políticas, insistió. Manifestó que la fe musulmana como fue concebida por el profeta Mahoma no apoyaría ese trato a las mujeres de Afganistán. Desde los inicios del Islam las musulmanas han tenido derechos, ella sostuvo, señalando que la primera esposa del profeta, Aisha, fue una mujer consumada. En efecto, la historia muestra que el profeta respetó los puntos de vista de las mujeres e incluso realizaba quehaceres en el hogar. También terminó con algunas de las brutales prácticas de la época, como el infanticidio de mujeres y cambió las leyes para que las mujeres pudieran poseer tierras y conservar su propio dinero. La joven Ali afirmó que las musulmanas no sólo pueden trabajar, sino que pueden conservar todo el dinero que ganan, mientras que a los hombres musulmanes se les enseña que tienen que usar sus ingresos para mantener a su familia. Y en sociedades abiertas como la de los Estados Unidos, dijo, las musulmanas pueden elegir cuándo cubrirse el rostro y con quién casarse, aunque a menudo lo hacen mediante una consulta con sus padres. Ella decidió cubrirse la cabeza con una mascada blanca cuando tenía 19 años, comentó, pero eso se debió a que su fe se había vuelto más importante para ella. Quien que había experimentado la muerte de siete miembros de su familia en cinco años. El pesar y la pérdida la llevaron a buscar consuelo en su religión, la cual asumió cuando era niña. "Me sentía agradecida con Dios, pero no rezaba mucho. Simplemente esperaba que las cosas salieran bien. Fue sólo después de que tomé en serio mi fe cuando comprendí que lo que tenía no era por mí, sino por una fuerza externa". "Yo comencé a estudiar más sobre el Islam porque quería volver a tener contacto con mi fe. Ello me hizo crecer. Probablemente soy una persona más paciente ahora debido a eso y todavía sigo aprendiendo", dijo. Jihene Ben Moussa, también de 21 años y recientemente graduada de la Universidad Americana, les imparte clases de religión a muchachas en el área de Washington, D.C. Quien al igual que Ali, se volvió más devota en vez de más secular después de que se mudó con su familia desde Túnez. Ella no se cubre el rostro, pero conserva sus brazos y piernas cubiertos. Sin embargo, se las ingenia para hacerlo de manera sofisticada, usando una blusa de mezclilla a la moda y una larga falda negra. Con su largo cabello lacio, simplemente se ve como cualquier otra atractiva compañera. Empero, ella encuentra la cultura norteamericana "demasiado liberal" y se ha acercado más a su fe mientras más ha vivido en los Estados Unidos. Como ella dice: "Uno ve muchachas de 13 años aquí y parecen de 25". "Son las estadounidenses las que están reprimidas", concordó Ali. "Uds. son explotadas por su cultura, por la publicidad. Observen los anuncios con mujeres medio vestidas en ellos. La mayoría del tiempo, no sabes si están anunciando automóviles, baterías o mujeres". Esto hace que las mujeres se vean corrientes, concordaron las dos. Ambas manifestaron que preferirían vestirse en forma conservadora y mantener su auto respeto. Como estudiantes universitarias, ambas ayudaron a crear centros de estudiantes musulmanes donde se pudiera ir a orar, llevando en sus mochilas las alfombrillas de oración junto con sus libros para poder cumplir con los requisitos de orar cinco veces al día. El Islam no es una fe que se practica sólo una vez los domingos, señalaron, es un estilo de vida que se refuerza tomando el tiempo para rezar cinco veces al día. Y afirmaron que eso es útil para mantenerse alejadas del caos de la vida diaria, para encontrar un momento de tranquilidad con Dios y que era saludable postrarse durante unos minutos, enderezando la espalda y respirando profundamente. "Es como el yoga", comentó Ben Moussa. "A uno le llega más sangre a la cabeza". De igual manera, refirieron que había beneficios de sentido común en las restricciones dietéticas musulmanas, como evitar el alcohol. También es aconsejable dejar de comer antes de sentirse pleno, dijeron, porque le toma varios minutos al estómago comunicarle al cerebro que ha comido lo suficiente. Ambas creen que su fe musulmana las ayudará a conservar el sentido de comunidad que se ha debilitado en el resto de la cultura estadounidense. "Cuando me case, una de mis principales metas será permitir que mis hijos sepan quiénes son y que tengan una buena vida familiar", dijo Ali. "En el Islam cada persona tiene una función, las mamás y los papás. Cuando las funciones no se cumplen, eso no es bueno. Alguien tiene que sacrificarse por los otros. En la cultura norteamericana hemos perdido el sentido de comunidad y lo que es bueno para la sociedad; ya que nos enfocamos demasiado al ego". Algo digno de tenerse en cuenta es que ambas manifestaron que compartieron el dolor de los otros estadounidenses respecto a los atentados del 11 de septiembre y dejaron en claro que sus creencias religiosas no aprueban ese tipo de crímenes contra de otros. A medida que conversamos mientras transcurría la tarde, yo llegué a respetar el que estas jóvenes hubieran recapacitado seriamente sobre sus valores, probablemente más de lo que yo lo hice a su edad. No me gustaría cambiar de lugar, ni de fe con ellas. Sin embargo, disfruté escuchando su punto de vista. Por supuesto, ellas encubrieron algunas de las distorsiones de la fe musulmana, pero tampoco les agrada el trato a las mujeres en Afganistán. Y expresaron algunas quejas válidas sobre la manera en que a menudo son tratadas las mujeres en la cultura occidental predominantemente cristiana. Es difícil ganar un argumento sobre cultura cuando el ombligo de Britney Spears es el más grande artículo de exportación. Pero si es una discusión que vale la pena iniciar. © 2001 The Dallas Morning News |
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