|
En Español
|
|||
El trabajo del FBI va más allá de las palabras
Lingüistas árabes traducen las diferencias culturales Por TODD BENSMAN / The Dallas Morning News DALLAS - Existe un método adecuado y muchos equivocados para que los agentes del FBI interroguen a la gente descendiente del Medio Este acerca de los ataques terroristas del 11 de septiembre. Agentes del FBI que están interrogando personas descendientes del Medio Este erróneamente han supuesto que mienten aquellos que evitan el contacto visual directo cuando responden preguntas o que alguien que respondió moviendo las manos y levantó la voz estaba en una posición defensiva y hostil, dijeron ellos. Eso también es normal. Pero maldecir excesivamente durante un interrogatorio puede significar que le están mintiendo al agente, dijeron dos lingüistas de habla árabe que trabajan para la fuerza de tarea antiterrorista del FBI de Dallas. “El agente con el que estuve siempre me preguntaba, ‘¿Piensa Ud. que esta persona está mintiendo?” dijo Atef, oriundo de Egipto ya cerca de los 40’s que se unió a la fuerza de tarea en 1998. “Yo siempre doy mi impresión basado en el leguaje corporal de la persona. Se tiene que ser oriundo para comprender cierto leguaje corporal y uno lo traduce”. Atef y otra lingüista del FBI, Aline, aceptaron entrevistas excepcionales acerca de sus trabajos bajo condición de que se reservaran sus nombres completos para proteger a sus familias. Funcionarios del FBI declinaron permitirles a los dos lingüistas hablar en detalle acerca de la investigación terrorista en el Norte de Texas. Atef y Aline trabajan como lingüistas bajo contrato, el empleo anunciado por el FBI como parte de un esfuerzo por contratar a 200 árabes y personas que hablan el Pashto para ayudar en la investigación de los ataques terroristas. Más de 20 000 personas han presentado solicitud de trabajo, dijeron autoridades. A muchos solicitantes aún se les están verificando sus antecedentes, proceso que pudiera tomar un año o más tiempo. Aquellos que ya están trabajando dicen que las largas horas detrás de un escritorio traduciendo mensajes telefónicos y reportes de inteligencia de las agencias extranjeras son parte del trabajo que les espera a los nuevos empleados. Pero los nuevos lingüistas, dijeron funcionarios del buró, necesitarán ser algo más que traductores de documentos. Autoridades del FBI dicen que las habilidades intangibles tales como la intuición son necesarias para ayudar a avanzar en la investigación terrorista. “Yo pienso que en ciertas situaciones ellos son parte crítica de nuestra misión ya que los usamos operacionalmente”, dijo Danny Defenbaugh, agente especial a cargo de la oficina de Dallas. “Ellos no sólo están sentados ahí usando audífonos y escuchando todo el día las comunicaciones del narcotráfico”. Durante los años recientes, tres de los cuatro lingüistas del FBI, de Dallas, han viajado al extranjero, incluyendo un viaje el año pasado para trabajar en la investigación del bombazo terrorista del USS Cole perpetrado en Yemen. La escasez de lingüistas calificados en tiempos de crisis ha sido un problema recurrente. Al inicio de la Segunda Guerra Mundial, el ejército norteamericano desarrolló programas intensivos especiales de Japonés para entrenar a intérpretes y traductores. Más de 6 000 lingüistas Japoneses-Norteamericanos trabajaron para el gobierno durante los años de guerra, fungiendo como traductores e interrogadores. A los lingüistas se les reconoció la reducción del tiempo de guerra en casi dos años al ayudar a conocer información detallada del enemigo acerca de movimientos de tropas y estrategia militar. Muchos de los solicitantes no lograrán superar el último recorte debido a insuficiencias en su capacidad para leer y escribir o por no poder demostrar algunas capacidades innatas, dijeron funcionarios y expertos lingüistas del FBI. “Esto no es algo que se aprenda”, dijo Barbara Luckadoo, presidente voluntaria del Comité del Banco de Idiomas de Visitantes Extranjeros de Dallas. “Alguien que realmente es traductor profesional tiene habilidades bastante perfeccionadas”. Árabes-Norteamericanos que son contratados también pueden enfrentar problemas culturales que no enfrentan los lingüistas de origen árabe. Atef y Aline dijeron no querer que se usen sus nombres completos debido a que algunos musulmanes del Norte de Texas consideran infieles sus actividades. Ambos dijeron ser árabes cristianos, un grupo al que ellos consideran una minoría religiosa perseguida en algunos países del Medio Este. Desde el 11 de septiembre, Aline a ha tenido que tranquilizar a nuevos inmigrantes sorprendidos de verla a ella y a un agente del FBI en su puerta principal. Durante cateos caseros consensuales, los agentes confían en que sus ojos capten algunos detalles que pudieran ser cruciales en la investigación. Algunos líderes musulmanes locales dijeron que la desconfianza en las agencias secretas de policía que reina en algunos países también desalentó a los solicitantes. Cientos de árabes de toda la nación y docenas del Norte de Texas han sido interrogados o detenidos desde el 11 de septiembre como parte de la investigación sobre terrorismo. “Nosotros escuchamos cuántas personas fueron detenidas y acerca de la privación de sus derechos”, dijo el Dr. Mohsin Shah, un paquistaní que emigró a Dallas en 1971. “La actitud general es conseguir un abogado si el FBI lo contacta a uno. Yo no pienso que esté justificado gran parte de esto”. Atef, graduado en literatura Inglesa de la Universidad Ain Shams de Alemania, dijo que trabajó durante un tiempo como traductor para una compañía farmacéutica alemana en el Cairo pero que vino a los Estados Unidos en parte para escapar de la persecución que sentía en Egipto. Él obtuvo su ciudadanía norteamericana y fue contratado por le FBI después de que un pariente le dijo que la agencia necesitaba lingüistas de habla inglesa. Aline creció en el barrio Cristiano de Beirut, Líbano, obtuvo un grado en lenguas de la Universidad Americana. Posteriormente conoció a su futuro esposo, quien era empleado del Servicio Exterior Norteamericano cuando trabajaba en la Embajada de los EE.UU. Ella se transfirió con él a los Estados Unidos y después de unió al FBI. “Yo pensé que podía ayudar debido a que muchos agentes de los Estados Unidos no se ven expuesto a las culturas del Medio Este”, ella dijo. “Y haber vivido ahí les ayuda a nuestros agentes todos los días”. Aline y Atef han estado trabajando 16 horas al día desde lo ataques y comentaron que el trabajo puede ser tedioso, extenuante y frustrante cuando se entrevista a sujetos que no cooperan. También dijo creer que ellos están haciendo un trabajo valioso. “Es una gran sensación para llevar a casa todos los días que se contribuyó para tener una sociedad más segura en el país donde viven mis hijos”, dijo Atef. “Esta es una oportunidad de servirle a nuestro país si no se puede servir en el ejército”. “Algo que se necesita mucho ahora”. (c) The Dallas Morning News |
|||