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ATTACK
on AMERICA

La ira, como las heridas de guerra, se enconan en un hospital afgano

10/30/01

Por TRACEY EATON / The Dallas Morning News

KHOJA BAHAUDDIN, Afganistán - Después de que la milicia Talibán asesinó a su padre y a su hermano, Abdul Shaeed supo que era lo que tenía que hacer.

Él tomó una arma, un viejo rifle Kalashinkov, y súbitamente este joven de rostro rozagante ya estaba en el frente de batalla luchando por su vida, su familia y su pueblo.

"Yo he visto al enemigo", dijo este joven de 18 años de edad, "y no tuve miedo. Yo combatí".

Su historia es como la de muchos otros en Afganistán. Él es joven y tiene sueños. Pero si las probabilidades tienen algo que ver en esto, probablemente no verá su 47avo aniversario – la expectativa de vida de un hombre afgano.

El Sr. Shaeed es un soldado de infantería en la más reciente de la serie de guerras que han azotado a Afganistán durante siglos. Él no tiene otra opción.

Es luchar o morir, dijo. Unirse a la milicia gobernante del Talibán no es una alternativa. "Y por eso combatiré. Yo combatiré tan pronto como esté bien".

El Sr. Shaeed recibió un disparo en un pie durante una batalla con el Talibán, la milicia islámica que controla casi el 90% del país. Este adolescente se está recuperando en un hospital de Khoja Bahauddin en el norte remoto de Afganistán.

Las escenas en el hospital son deprimentes. Algunos de los lesionados languidecen en camas mientras las moscas zumban sobre sus heridas. Otros están confinados en tiendas de campañas ubicadas fuera del edificio, donde el viento y los jeeps de fabricación rusa que pasan por ahí levantan nubes ondulantes de fino polvo café.

Amruddin Samaullah, uno de los seis doctores del hospital, dijo no tener suficientes equipos y medicinas.

Mir Agha, un soldado de 20 años, recibió un disparo en la cabeza durante una batalla reciente. Ahora en un cuarto de recuperación, él no está mejorando mucho.

"Él necesita un neurólogo cirujano", dijo el doctor. "Nosotros no tenemos uno. Y necesitamos de mucha ayuda".

Otros pacientes parecen estar recuperándose. Un refugiado afgano – un niño de 12 años con un nombre de una sola palabra, Zebullah – fue seriamente herido en un ataque con cohetes. Él perdió parte de su pie derecho y en su estómago penetraron esquirlas. Los doctores no estaban seguros de poder salvarlo, pero lo hicieron.

El jueves en la mañana, el niño cojeó por las cercanías con un rechinante par de muletas de madera. Después regresó a su tienda y logró esbozar una sonrisa.

Su madre estaba callada. Ella parecía estar angustiada: Su esposo y otro de sus hijos habían fallecido en el ataque con cohetes.

Finalmente, habló la abuela del niño.

"El Talibán lo hizo", ella dijo con amargura. "Ellos atacaron nuestra población debido a que entre nosotros vivían tropas de la oposición".

Durante tres semanas, aviones de los Estados Unidos han estado bombardeando Afganistán con la esperanza de derrotar a las fuerzas del Talibán y extraer del país a Osama bin Laden, el principal sospechoso de los ataques del 11 de septiembre.

Abdul Majid, otro paciente del hospital, elogió los ataques. Con 60 años de edad, él ya es considerado viejo en Afganistán. Su vida ha sido difícil, dominada por la guerra.

Él luchó contra los soviéticos, que invadieron en 1979 y ocuparon el país durante 10 años. Después de que se retiraron los soviéticos, dijo el Sr. Majid, él sólo quería paz en su vida.

Su religión es todo acerca de la paz, dijo. Él es un musulmán devoto y le reza a Alá cinco veces al día.

Entonces, hace un mes, el Sr. Majid empacó algunos bienes y productos sobre un burro y empezó una caminata de dos días para llegar a Khoja Bahauddin.

Una mina terrestre – una de los millones diseminadas en todo el país – estaba enterrada en la carretera desierta. Esta le explotó la pierna derecha por debajo de la rodilla.

"La herida no duele", él dijo desde su cama de hospital. "Pero estoy enojado. Estoy muy enojado porqué perdí mi pierna. Yo culpo al Talibán. Ellos son criminales y ya asesinaron a un hijo mío. Ellos quemaron mi casa y ahora esto".

Pero dijo que sus heridas no le impedirán combatir.

"Yo conseguiré una pierna artificial y volveré a luchar".

El Sr. Shaeed, el adolescente, es de una edad diferente, una generación diferente. Y a pesar de eso, también sólo piensa en luchar.

Él dijo que participó en la batalla por primera vez cuando tenía 17 años y que ha matado a cinco. Y prometió que les seguirán más.

¿Pero que sucederá si se instaura la paz en Afganistán? ¿Qué sucederá si termina la guerra? ¿Qué hará él?

"Seré soldado", él dijo.

© The Dallas Morning News



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