En Español
ATTACK
on AMERICA

La otra guerra: Antes de que iniciaran los bombardeos, el Talibán ilegalizó los cultivos de opio

10/25/01

Por TOD ROBBERSON / The Dallas Morning News  

PESHAWAR, Pakistán – En un polvoriento lugar infestado de ácaros ubicado debajo del Puente Jail de Peshawar y dónde se camina a gatas, el tópico más importante de conversación fue la economía de oferta y demanda mientras Riad Ali y tres adictos más preparaban su dosis de heroína del domingo por la tarde.

"Esto se está volviendo muy caro. El año pasado pague 20 rupias por un gramo y ahora estoy pagando 250", dijo el Sr. Ali, de 26 años, mientras prendía su encendedor debajo de una hoja de aluminio que contenía una gota de heroína. Como muchos adictos de Pakistán, él fuma la droga en lugar de inyectársela de la manera en que lo hacen con frecuencia los adictos norteamericanos.  

Este podría ser el momento de obtener ayuda, dijo el Sr. Ali, ya que el precio de la adicción es demasiado elevado como para sostenerla. 

Con eso, él puso su dedo en un problema que está dejando perplejos a los funcionarios antinarcóticos internacionales: A pesar de lo mucho que los Estados Unidos están tratando de describir al liderazgo Talibán de Afganistán como el archí enemigo en la guerra contra el terrorismo, éste bien puede haber sido el mejor aliado de Occidente en la guerra contra las drogas.

Todo eso puede haber cambiado con el inicio de las hostilidades entre el Talibán y la coalición liderada por los EUA después de los ataques del 11 de septiembre sobre el Centro de Comercio Mundial y el Pentágono.

El creciente precio de la heroína es resultado directo de una disminución del 94% en la producción afgana de opio, la materia bruta de la heroína, dijo Barnard Frahi, director del programa para Afganistán y Pakistán de la Oficina para el Control de Drogas y Prevención del Crimen de las Naciones Unidas.

El año pasado, Afganistán era la mayor fuente de opio del mundo, produciendo 3 275 toneladas métricas de opio, según estimaciones de las Naciones Unidas. 

Esos suministros se han visto obstaculizados ahora – y no debido al actual bombardeo de los Estados Unidos sobre Afganistán, sino debido al decreto religioso emitido por el Talibán emitido antes de que iniciaran los bombardeos.

En 1999, el líder supremo del Talibán, Mullah Mohammed Omar, declaró que la producción de opio iba en contra del Islam y por ello la proscribió. La mayoría de la población de ésta nación, devotamente musulmana, acató el decreto casi de la misma manera en que los afganos aceptaron la prohibición de mujeres en los centros de trabajo, de que las jovencitas asistieran a la escuela y otras restricciones cuya trasgresión podría provocar un castigo severo y hasta la muerte.

Un enorme revés potencial

Ahora, los funcionarios antinarcóticos internacionales advierten que los cultivos de opio de Afganistán podrían volver con creces el año que viene debido a los fuertes bombardeos norteamericanos y las fallas en el control del Talibán. Dicho revés sería enorme en uno de los principales programas de erradicación manual del mundo, ellos dicen.

 

"Por supuesto, hoy es políticamente incorrecto decir que el Talibán hizo algo bueno", dijo el Sr. Frahi. "Pero, por primera vez, se ha visto un descenso de 3 000 toneladas en la producción de opio en Afganistán".

Él le atribuyó la disminución casi completamente a los esfuerzos del Talibán para imponer su decreto de erradicación de 1999.

Aproximadamente se requieren 10 toneladas de opio para elaborar una tonelada de heroína, lo cual significa que la erradicación del Talibán retiró del mercado mundial cerca de 300 toneladas de heroína.

Irónicamente, se sabe que la Alianza del Norte de oposición, la cual controla únicamente el 10% del territorio afgano, maneja la mayoría del comercio de opio que sobrevive de la nación. Las Naciones Unidas estiman que ahora se están produciendo 50 toneladas de opio en las áreas que controla el Talibán, comparadas con las 150 toneladas de las áreas que están bajo control de la Alianza del Norte.

"La adormidera es eliminada efectivamente en aquellas partes controladas por el Talibán en Afganistán, donde ésta se ha cultivado en los años reciente", señaló un reporte del Programa de Control de Drogas de las Naciones Unidas preparado por un equipo de 12 miembros de inspectores que se desplegaron en el país a principios de este año.

La cantidad erradicada bajo el decreto del Talibán equivale a siete veces la cantidad de opio que fue confiscada en todo el mundo el año pasado. En el 2000, Afganistán fue responsable del 75% de la producción de opio mundial. Y ahora, como resultado del esfuerzo de erradicación, su parte de la producción mundial equivale únicamente al 10%, según estimados de las Naciones Unidas.

El Departamento de Estado de los Estados Unidos sigue escéptico. En un reporte publicado a principios de este mes, éste reconoció alguna reducción en la cantidad de acres usados para su cultivo en las áreas controladas por el Talibán pero dijo que el gobierno de Kabul nunca ordenó que se destruyeran las enormes reservas de opio ya cosechadas de la nación.

El resultado, dijo el Departamento de Estado, es que el Talibán siguió incrementando el costo de venta de sus reservas de opio y "presumiblemente se benefició sustancialmente del aumento de precios resultante".

El reporte de las Naciones Unidas también dijo que el Talibán puede haber dado marcha atrás y autorizado nuevos cultivos de opio en el 2001, antes de los ataques del 11 de septiembre.

A pesar de que el Talibán merece crédito por lo que logró antes de que empezara la guerra, el Sr. Frahi dijo, la cuestión de las reservas garantiza un mayor escrutinio internacional.

"Nosotros sabemos que el Talibán está manteniendo sus reservas", él dijo. "Pero no sabemos lo que los Mullhas hacen con eso. ¿Acaso ellos las mantienen en especie? ¿Acaso las convierten en dinero?"

Los afganos, que han cultivado opio durante las últimas cuatro décadas, han adoptado ampliamente la droga como moneda de cambio en su nación, según varios estudios. El opio es aceptado como pago por compras en las tiendas o servicios prestados. Un granjero puede comprar a crédito basado en su cosecha prevista de opio de la próxima temporada. En lugar de ahorrar dinero, muchos afganos ahorran opio seco en sus casas.  

"La adormidera cada vez más ha jugado un papel importante en las estrategias vitales de las comunidades rurales de Afganistán. Como un producto no perecedero de poco peso y de alto valor, el opio es idealmente adecuado para la infraestructura física de Afganistán dañada por la guerra", especificó el reporte sobre las drogas de las Naciones Unidas.

El decreto del Talibán redujo esencialmente dos tercios de los ingresos de la población rural de Afganistán. Debido a que los granjeros no tuvieron tiempo de reemplazar sus cultivos de opio con otras cosechas redituables y comestibles, las reservas alimenticias de la nación disminuyeron rápidamente. Y la guerra entre el Talibán y la Alianza del Norte incrementó el problema.

Casi 6 millones de afganos actualmente están en peligro de padecer inanición debido a las condiciones de hambruna resultantes en todo el país que ya prevalecían mucho antes de que se iniciara la campaña de bombardeo de los Estados Unidos.

El Sr. Frahi dijo que los afganos escasos de dinero están arremolinándose en las fronteras de Pakistán e Irán, deshaciéndose de sus reservas de opio en los mercados negros para obtener dinero rápido. El Talibán probablemente está haciendo lo mismo con sus reservas. Como resultado, el uso de drogas en los países vecinos se está incrementando de manera alarmante, él añadió. 

Se cree que Pakistán e Irán tienen 1 millón de adictos a la heroína, según estimaciones de las Naciones Unidas.

Antes de que el Talibán empezara a imponer su prohibición para el cultivo del opio, una onza de opio se vendía aproximadamente en 40 dólares. En agosto, conforme desaparecieron virtualmente los cultivos de opio en el país, el precio aumentó considerablemente hasta los casi 300 dólares por onza. En estos días, dijo el Sr. Frahi, el precio ha regresado a cerca de los 40 dólares.

Algo no barato para los adictos  

Esos ahorros aún tienen que llegar hasta los consumidores, por eso deben estar muy consternados el Sr. Ali y sus amigos. Teniendo a la rupia paquistaní intercambiándose a una taza de 61 por dólar, él necesita más de 4.5 dólares al día para comprar alimentos y pagar por su heroína.  

Hace unos días, su hermano, Inam Ullah, pasó cerca de las vías de ferrocarril ubicadas debajo del Puente Jail después de fumar heroína. Él perdió dos dedos del pie cuando pasó el tren y ahora tiene un pie muy desfigurado que parece estar gangrenoso.

 

Estando el dinero tan escaso, los cuidados médicos tendrán que esperar, dijeron sus hermanos.

"Yo estoy pidiendo limosna en las calles. Salgo y recolecto basura para obtener desechos útiles y así ganar un poco de dinero", dijo el Sr. Ali. "Esto no era tan difícil cuando necesitábamos 20 rupias al día. Pero nadie puede tener 250 rupias extras. Eso no se puede".

Copyright 2001 The Dallas Morning News



Breaking News | U.S. Strikes Back | Bioterror |Attack Aftermath | The U.S. Response
Economic Impact | The Investigation | The Middle East | Analysis/Perspective | Military Action
Images/Multimedia | En Español | Journalist Bios