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ATTACK
on AMERICA

Tony Blair es visto como una figura fuerte en la campaña contra el terror

10/10/01

Por Gregory Katz / The Dallas Morning News

LONDRES -- Luego de envolverse en la sombra de la presidencia estadounidense por cuatro años, el primer ministro Tony Blair, ha surgido en la escena mundial desde el 11 de septiembre, sirviendo como un entusiasta propulsor de la coalición, orador y guía moral mientras construye apoyo para una respuesta militar al terrorismo.

Olvidado como un primer ministro que no podría hacer la carrera de los ferrocarriles a tiempo y resultaba incapaz de enfrentar el problema de la fiebre aftosa antes de que se convirtiera en un desastre para la ganadería. En su lugar está una figura pública mucho más inspirada y capaz y que parece dispuesta a estimular el orgullo británico en tiempos difíciles.

En un periodo cuando la influencia británica fue vista como en decadencia, Blair, de 48 años, ha puesto una vez más a la Gran Bretaña en el centro de los asuntos mundiales.

De repente apareció en Washington -- donde entusiasmó a una ovación de pie durante el discurso del presidente estadounidense George W. Bush en el Congreso - y viajó a Rusia y Pakistán para dos relampagueantes sesiones previas a los ataques militares de Estados Unidos.

Blair es incluso acreditado por la prensa británica -sin una semilla de prueba - de haber persuadido al presidente Bush de contener una respuesta militar en los enfebrecidos días que siguieron al ataque del 11 de septiembre hasta que se pudiera tejer un consenso diplomático en todo el mundo.

En Washington, la consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, dijo que "el primer ministro y el Presidente vieron ojo a ojo la estrategia casi inmediatamente".

Bush y Blair "examinaron la oportunidad justo antes de que se echara a andar, pero la oportunidad fue una decisión del Presidente", declaró la consejera.

Aún más allá de la hipérbole, analistas de la televisión británica han avanzado la hipótesis de que Blair ha dejado atrás al vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney y al secretario de Estado, Colin Powell hasta el grado de convertirse en el confidente más confiable de Bush. Algunos, que lo llaman incluso "presidente Blair", han sugerido que Bush está preocupado de que la figura británica lo está eclipsando.

A esto se añade un papel como vocero internacional de la coalición al garantizar en una entrevista con la televisión al-Jazeera para refutar el alegato de Osama Bin Laden el pasado lunes de que Gran Bretaña y Estados Unidos han lanzado una guerra al islam.

El resultado ha sido un salto en la popularidad de Blair, incluso cuando formó un gabinete de guerra el lunes anterior y advirtió de los tiempos difíciles que habrán de venir. Sondeos recientes mostraron que el 76 por ciento de los británicos aprueban la forma en que está conduciendo la crisis por el terrorismo.

"Sus promedios en los sondeos son muy, muy altos y podrían aún subir más, supongo", señaló George Jones, profesor de gobierno en la Escuela de Economía de Londres. "Blair se ha convertido en un fenómeno político".

"La forma en que está respaldando a Estados Unidos no es sorpresiva. Debe recordarse que él es un gran admirador del sistema estadounidense y es claro que le gustaría que la sociedad británica fuera más al estilo de la norteamericana, más abierta y energética".

Blair, quien ganó fácilmente la elección para un segundo periodo a principios de este año, ha gobernado en un estilo que es más presidencial que de primer ministro, advirtió Jones. Blair, por ejemplo, no tiene una fuerte colaboración con su gabinete o con el Parlamento, mientras que Bush ha adoptado algo del estilo del primer ministro, con un gabinete sólido e influyente.

Algunos críticos han sugerido que se ha convertido en un títere de Estados Unidos. Pero la mayoría considera, como está avalado por encuestas y analistas, que Blair ha desarrollado una sorprendente cantidad de influencia con la administración republicana, pese a sus propios puntos de vista liberales.

Blair ha inyectado un tono de urgencia moral a sus discursos, al sugerir que la Gran Bretaña y Estados Unidos pueden llevar justicia a la mayor parte del mundo mediante un activismo. Semejantes declaraciones han conducido a algunos a la sátira -caricaturas de Blair soportando el mundo entero sobre sus hombros, por ejemplo, empero, también mucha admiración.

Su estrategia de acercamiento ha sido tan efectiva que incluso The Telegraph , el periódico británico más conservador- describió su principal discurso de la semana como "la hora más fina de Blair".

Con frecuencia un duro crítico del primer ministro, el periódico ha elogiado ahora su enfoque mundial. Su alusión al discurso de la "hora más fina" de una oratoria de Winston Churchill en el titular sobre Blair fue uno de los elogios más altos que un periódico británico podía ofrecer.

Otros analistas han sugerido con cautela que el enfoque de Blair está llegando a las cimas de Churchill, un punto de vista no ampliamente compartido. No obstante, los periódicos de tendencia izquierdista, los cuales han hecho ver a Blair como lo máximo en el último año, han también manifestado su admiración por sus últimos desempeños.

Escribiendo en el The Observer , el analista político Andrew Rawnsley puntualizó que Blair ha servido con brillantez como fiscal en jefe de la causa occidental.

"Las últimas semanas han sido una oportunidad para desplegar muchas de las mejores cualidades de un hombre y un líder", escribió Rawnsley. "Y hay muy poca duda de que se ha elevado sobre el reto con una total magnificencia".

Blair estuvo extremadamente cerca del presidente William Clinton. Sus principales asesores no hicieron un secreto de su preferencia por Al Gore en las últimas elecciones de Estados Unidos. Pero Blair actuó con rapidez para formar una relación de cooperación con Bush que ha resultado positiva para los dos líderes, analizó Anand Menon, director del Instituto de Investigación Europea en la Universidad de Birmingham.

"Creo que Blair ha sido mucho más exitoso desde los ataques", agregó Menon. "Ha logrado congraciarse así mismo con los republicanos y mover su política en una forma positiva".

"La impresión que tengo es que Blair moderó a Bush, que actuó como una voz de cautela en los días que siguieron al ataque, cuando era realmente peligroso. Y está poniendo a todos detrás de él".

Al mismo tiempo, señaló, Blair ha preferido no ingenuamente usar la crisis internacional como una tapa para impedir el escrutinio de los poco alentadores acontecimientos internos, tales como el colapso financiero de Railtrack y una parte importante del sistema nacional de transporte ferrocarrilero.

"Imagina, el sistema ferrocarrilero está en receptoría y aún nadie lo ha notado", afirmó, al expresar exasperación y molestia respecto de la capacidad de Blair para manejar las noticias.



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